
Estas enfermedades, incluido el VIHSIDA y la hepatitis B, han aumentado en los últimos años y existen prácticamente en todos los países del mundo.
También conviene recordar que la transmisión de la mayor
parte de estas infecciones no se produce tan sólo por contacto
sexual, la madre infectada puede también contaminar a su hijo,
durante el embarazo, el parto, o después del nacimiento, y
ciertas infecciones en particular la del VIHSIDA, la hepatitis
B y la sífilis pueden ser transmitidas asimismo por la sangre o
hemoderivados contaminados y por el uso de agujas infectadas.
Las medidas de prevención de las infecciones de transmisión
sexual son las mismas en el extrajero que en el lugar de
residencia. El contacto sexual múltiple o con personas que
mantienen relaciones múltiples puede ser un peligro.
En las relaciones sexuales el medio más eficaz de evitar la
transmisión de estas enfermedades es el uso del preservativo. Si
se desconoce el estado de la pareja, el hombre debe utilizar un
preservativo en cada relación, de principio a fin de la misma, y
la mujer debe asegurarse de que su compañero lo utiliza.
Para evitar el contagio a través de la sangre nunca se deben
compartir agujas, jeringuillas ni cualquier otro material que
pueda estar contaminado (cuchillas de afeitar, cepillos de
dientes, utensilios para tatuajes o acupuntura, etc.).
Es necesario tener en cuenta, asimismo que no existe peligro
de transmisión de SIDA por el hecho de utilizar transportes
públicos, por contactos a través de las manos, saludos,
caricias, por el uso de baños públicos o utensilios de comida y
que esta enfermedad no se transmite a través de la picadura de
mosquitos u otros insectos.
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